Edição de Artigos de Domingo do Alerta Total http://alertatotal.blogspot.com
Por Maria Lucia Barbosa
Ao assistir a entrevista dada pelo presidente Luiz Inácio ao jornal da Band, dia 14 deste, fiquei impressionada com sua capacidade de responder não respondendo. Sem dúvida, paira sobre o presidente da República o treinamento dado por Duda Mendonça e suas esquivas, embora nada convincentes, devem ter tido o poder de engabelar a maioria que o assistiu.
Passando os olhos sobre papéis, emitindo surradas respostas, fazendo o costumeiro auto-elogio de seu mandato, Luiz Inácio descartou qualquer responsabilidade na corrupção que infesta seu governo, pois, segundo afirmou, “a culpa é do sistema”.
Além do mais, o poderoso José Dirceu, que foi tocado do cargo de “gerentão” ou “chefe da quadrilha” por Roberto Jefferson, teria sido pelo presidente exonerado num evidente combate a corrupção da parte deste e de sua implacável intenção de punir culpados.
Também a queda do ministro da Fazenda, Antonio Palocci, LILS atribuiu ao seu sentido ético. Entretanto, como se sabe, a permanência de Palocci no cargo, que já vinha se mostrando inviável por conta de numerosos escândalos, se tornou insustentável quando da quebra do sigilo bancário do caseiro Francenildo. Palocci não gostou quando o rapaz afirmou que ele freqüentava a casa onde havia farta diversão prodigalizada por uma “empresária do sexo” e negociatas bastante lucrativas, ingredientes que alegravam a vida dos integrantes da chamada República de Ribeirão. Dessas coisas, porém, Luiz Inácio nunca soube.
Ministros vampiros, ministros sanguessugas, ministros que enriqueceram rapidamente à sombra dos muros da corte, irmão lobista, filho privilegiado por milhões da Telemar, nada disso tem a ver com o presidente. Tudo é culpa do sistema. E se algumas pessoas do PT erraram, entre as quais, os inseparáveis companheiros de sua Excelência como o ex-presidente da sigla José Genoino, o ex-tesoureiro Delúbio Soares e o ex-secretario Silvinho Land Rover, naturalmente, a culpa é do sistema. Eles, coitados, são criaturas angelicais, apesar de traidores do chefe.
Também o fracasso de programas governamentais foi edulcorado e transformado em êxito nas palavras do candidato e presidente, atestado inequívoco de quanto Duda Mendonça, marqueteiro real e homem das rinhas de galo e dos paraísos fiscais, continua influente na moldagem da imagem e da retórica do seu mais importante discípulo político e obra-prima de simulação. Desse modo, se algo não atingiu resultado mais extraordinário, já se sabe, a culpa é do sistema.
Conclusão: são todos inocentes. Pelo menos os companheiros e, sobretudo, seu chefe supremo. Por isso mesmo merecem continuar no comando do País. Note-se que Genoino, o tomador de empréstimos ilícitos intermediados por Marcus Valério, e cujo irmão deputado foi envolvido no escândalo dos dólares na cueca, freqüenta o Palácio do Planalto para visitar o companheiro Lula e, quem sabe, vai ser eleito deputado federal, assim como Palocci.
O PT já discute a absolvição de José Dirceu, essa vítima do sistema juntamente com seu homem de confiança, Waldomiro Diniz. João Paulo Cunha, Luizinho, enfim, todos os mensaleiros inocentados por seus pares no Congresso seguem em frente sem medo da felicidade e prevê-se que o PT manterá grande bancada no Congresso. Imagina-se o quanto os companheiros da base mensalista devem estar felizes aguardando futuros mensalões.
Por outro lado, LILS influencia com seu magnetismo a sociedade brasileira que parece disposta a reconduzi-lo ao cargo para que tenha nova chance de, quem sabe, cumprir o que prometeu e não fez em quatro anos, claro, por culpa do sistema. Também não custa perdoar e reeleger todos que cometeram pecadilhos inofensivos como fraude em licitação, corrupção, formação de quadrilha, evasão de divisas.
Que importância tem se continuamos na rabeira do crescimento mundial, o que inclui o latino americano; se as taxas de juros seguem elevadas; se a carga tributária saltou para 37% do PIB; se a corrupção se alastra livremente, se o desemprego aumenta; se já existem sinais preocupantes na economia como a queda do agronegócio e da produção industrial; se Evo Morales se apropria do que é nosso com apoio do governo brasileiro frouxo e ideológico. Isso faz parte do sistema.
Pensando bem, diante desse sistema que anestesia a conduta ética do povo e do governo, que torna a imoralidade aceita como coisa natural, que mantém a ignorância de uns, o cinismo de outros, a alienação de muitos, não sei se dá mais vergonha do que nojo, ou mais nojo que vergonha da Terra de Macunaíma em que o Brasil vai se transformando, onde heróis sem caráter são exaltados, eleitos e reeleitos.
Maria Lucia Victor Barbosa é socióloga.
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La renuncia de Soliz Rada marca el momento más bajo del gobierno
La renuncia del ministro Andrés Soliz Rada el viernes representa la crisis más seria sufrida por el gobierno en siete meses de gestión. Implica perder a la columna vertebral del plan de nacionalización del gobierno, que a su vez es el pilar de la gestión gubernamental entera. Tras la caída de Jorge Alvarado, ex presidente de YPFB, la renuncia de Soliz Rada afecta al corazón de la gestión presidencial.
En un escenario de desorganización y desconcierto en el que se desarrolla en las últimas semanas el Poder Ejecutivo, y cuando el presidente está ausente del país, la salida de la figura clave del gabinete ahonda una crisis que tiene varios flancos: una nacionalización que no termina de funcionar, un frente regional fuerte y de creciente poder y una Asamblea Constituyente que muestra caos en vez de su supuesto propósito de generar un pacto social.
Afectado por tantos asuntos, el gobierno debe reconducir por completo su gestión: en vez de seguir apretando el acelerador debe apretar el freno: aceptar los dos tercios de votos para la Asamblea, recomponer el proceso de nacionalización con un nuevo ministro y procurar un arreglo razonable con Petrobras. Los gobiernos deben guiarse por lo que les señala la realidad. Y la realidad en este momento es adversa a una gestión presidencial marcada por el desorden y la debilidad, lo que es una paradoja puesto que el gobierno controla más de la mitad del Parlamento y la Asamblea.
Si el gobierno hubiera empezado por aceptar lo que señala la ley de convocatoria a la Asamblea (ésta no será originaria y las decisiones se tomarán por dos tercios), el Ejecutivo seguiría mostrando poder y centralidad en la política. Al no cumplir con lo que el propio gobierno se había comprometido, éste se ha autodebilitado.
Origen de la renuncia
Un nuevo capítulo de la reciente historia de confrontaciones entre el gobierno y la empresa estatal brasileña Petrobras se registró la semana pasada, cuando el gobierno intentó recuperar para el Estado la actividad de la refinación de hidrocarburos, pero se enfrentó a la amenaza de la petrolera brasileña de iniciar contra Bolivia un juicio en tribunales internacionales para revertir una medida que consideró "confiscatoria".
Este nuevo incidente determinó que la estrategia de conciliación iniciada por el vicepresidente Alvaro García Linera se reforzara frente a la estrategia de confrontación llevada adelante hasta hace pocas semanas por el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada. Pero también significó que el gobierno cediera ante la petrolera más importante que opera en el país y se resiste a adecuarse a la nacionalización decretada el pasado 1 de mayo. Al verse sobrepasado por el vicepresidente, Soliz Rada presentó su renuncia "irrevocable".
El martes12 de septiembre, el Ministerio de Hidrocarburos determinó, mediante la Resolución Ministerial No. 207/2006, que, en aplicación del Decreto de Nacionalización de los Hidrocarburos, YYPFB recuperaba el monopolio de toda la cadena productiva de hidrocarburos, incluida la refinación.
Esto no significaba ninguna novedad, puesto que el decreto de nacionalización dispuso que YPFB "a nombre y en representación del Estado boliviano y en ejercicio pleno de la propiedad de todos los hidrocarburos producidos en el país, asume su comercialización, definiendo las condiciones, volúmenes y precios, tanto para el mercado interno como para la exportación y la industrialización". No obstante, una cosa es la generalidad y la ley dispuesta en papel y otra, muy diferente, la aplicación de la normativa en la realidad, especialmente si, como en este caso, se afectan intereses concretos de una empresa petrolera.
Las ganancias
Petrobras controla el negocio de la refinación en el país mediante la empresa Petrobras Bolivia de Refinación (PBR), después de que, en 1999, adquirió las refinerías Gualberto Villarroel, de Cochabamba, y Guillermo Elder, de Santa Cruz, por un precio de 102 millones de dólares.
Cuando se decretó la nacionalización, Petrobras y el Gobierno brasileño se apresuraron a dejar establecido que esa inversión debería ser reconocida por el Gobierno boliviano y resarcida en caso de una eventual expropiación.
En la resolución con la que el gobierno pretendía recuperar para el Estado todas las actividades de la cadena hidrocarburífera se denunció que Petrobras estaba logrando "rendimientos inadecuados e irracionales, en detrimento del consumidor interno".
La Superintendencia de Hidrocarburos está facultada por ley para actualizar periódicamente el cálculo del margen de refinación. Sin embargo, la última actualización se realizó en mayo de 2005, según la resolución, "habiendo transcurrido más de un año sin que se haya realizado una revisión del cálculo, pese a las grandes variaciones de precios de los hidrocarburos en el mercado internacional". Por estas razones, el gobierno determinó que "YPFB pagará a cada una de las compañías involucradas en la cadena de comercialización de hidrocarburos líquidos las retribuciones y márgenes que les corresponda por los servicios prestados". De esa forma, de controlar el negocio de refinación en el país, Petrobras pasaba a ser una simple "prestadora de servicios" para el Estado boliviano.
La amenaza de Petrobras
Horas después de conocer la resolución, Petrobras anunció que recurrirá a la justicia boliviana "por la confiscación de las dos refinerías, sin descartar el arbitraje internacional, amparándose en el Acuerdo Bilateral de Protección Recíproca a las Inversiones, vigente entre ambos países".
Después del anuncio de la petrolera brasileña, la ruptura de las negociaciones parecía inevitable, pero esta situación fue revertida por el vicepresidente Alvaro García Linera, quien se comprometió ante el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, a "congelar" la resolución, después de que el Gobierno brasileño manifestara su "preocupación" por una decisión "unilateral y grave" del Ministerio de Hidrocarburos de Bolivia de recuperar el control de toda la cadena hidrocarburífera.
La estrategia conciliadora de Linera
Desde agosto pasado, el equipo de hidrocarburos fue reforzado con la participación directa del vicepresidente
García Linera en la negociación y contacto oficial entre el Gobierno boliviano y el brasileño.
A diferencia del ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, García Linera le otorgó al proceso una tónica más bien conciliadora, en la búsqueda de un acercamiento con el Gobierno brasileño para facilitar y viabilizar la negociación entre las estatales petroleras.
Al congelar la resolución ministerial, García Linera expresó que la decisión obedecía a un deseo de "mostrar una señal para facilitar las negociaciones y crear un clima favorable con Petrobras, que es la empresa más importante que opera en Bolivia". "Es una decisión para crear un clima favorable para las negociaciones y los acuerdos en el cumplimiento estricto de nuestro Decreto Supremo de Nacionalización. Lo que estamos definiendo son los espacios mucho más fructíferos para garantizar que la nacionalización sea exitosa", dijo García Linera. Jamás se imaginó que Soliz Rada renunciaría, dejando al Ejecutivo en una situación de verdadera complejidad.
La actitud del Vicepresidente, sin embargo, no logró evitar que la nueva ronda de negociaciones entre YPFB y Petrobras, que debía realizarse en La Paz, quede suspendida hasta el 9 de octubre y que los principales representantes brasileños para la negociación cancelaran su viaje a Bolivia.
Aunque, según García Linera, "la nacionalización va y no se detiene", la suspensión de la resolución significó también que el gobierno cedió en sus posiciones iniciales, después de un prolongado plazo en el que las negociaciones con Petrobras no dieron resultado. La salida de Soliz, el ministro de mayor prestigio del Ejecutivo, empeora la situación. (DO y RPU)
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