sábado, 22 de abril de 2017

Por trás das palavras


Artigo no Alerta Total – www.alertatotal.net
Por Renato Sant’Ana

Quando a ex-deputada Luciana Genro, com patrocínio da Odebrecht (Braskem), como revelou o jornalista Otávio Cabral, criou um cursinho pré-vestibular para alunos carentes, deu-lhe o nome de "Emancipa-RS". O espírito empreendedor da socialista é intrigante, mas fiquemos apenas num ponto ideológico invisível aos olhos da maioria.

Que ela fale de "Emancipar" é estranho: tudo que Luciana Genro, o seu partido (Psol) e demais linhas auxiliares do PT REALMENTE NÃO QUEREM é a "emancipação" dos carentes. Pelo contrário. O projeto de socialismo da ex-deputada e afins - com as diretrizes do nefasto Foro de São Paulo – é o de um "estado tutelar" que domine a existência das pessoas em sua totalidade. É a primeira das duas faces da moeda. Para viabilizar o projeto, obviamente é necessário formar massas subalternas, obedientes, com suas crenças monitoradas pelos ideólogos do regime, cidadãos amestrados que se deixem tanger como gado pelos "salvadores" do partido único, eis a outra face da moeda. Para esse fim, os socialistas, inclusive Luciana Genro, falam de "empoderar", não de "emancipar" os ditos excluídos. É a "novilíngua" que o gênio de George Orwell detectou nos projetos totalitários e trouxe à luz em seu "1984".

A análise do discurso, assim como das ações e consequências DESSA esquerda, mostra que "empoderamento" é a faculdade de exercer poder sobre outrem. Chance de abusar! Senão, qual será o resultado quando alguém (quer numa relação interpessoal, quer na qualidade de agente do Estado) exerce o poder aplicando os ditames de uma ideologia autoritária?

Tocando de ouvido o que escreveu Antonio Gramsci, a esquerda brasileira adota a estratégia de forjar a contradição "nós versus eles", prometendo o "empoderamento" de negros, mulheres, índios, adolescentes, homossexuais, pessoas com deficiência, "trabalhadores em educação" (professores, em novilíngua), além doutros "coletivos" que a sua imaginação inventa. Na prática, institui um estranho sistema de cotas, pregando veladamente o direito de, aqueles que se credenciam como vítimas, poderem praticar abusos também. E de quem eles poderão abusar? Ora, daqueles que a onisciência do partido designa como históricos opressores.

Essa lógica irracional, perversa e truculenta aparece, por exemplo, quando ativistas de esquerda justificam o banditismo praticado por quem vem das "classes subalternas", assim como quando exigem que brutamontes de 16 ou 17 anos, autores dos piores crimes, sejam tratados como crianças inocentes. Aliás, não obstante viver a maioria das pessoas pobres com dignidade, é comum a banda raivosa da esquerda afirmar, ainda que obliquamente, que elas têm direito a praticar certos delitos.

Com efeito, foi muito mais do que uma palavra que se incorporou à visão de mundo das pessoas, quando, driblando o discernimento, se introduziu a expressão "empoderamento" e derivados no vocabulário corrente: de modo subliminar, massificou-se uma lógica perversa que trai a bondade e a disposição de melhorar o mundo que há no coração da maioria.

Nunca se saberá se, evocar a "emancipação" no nome de seu cursinho, foi cochilo de Luciana Genro ou astúcia de evitar alguma expressão que desagradaria patrocinadores. Certo é que, embora a estratégia seja cooptar ingênuos com a fantasia do "empoderamento", ela prometeu "emancipar" alunos carentes.

Como tornar a lucidez maior que a ingenuidade e fazer que a maioria compreenda que a manipulação da linguagem é um meio de dominação? Quanto tempo levaremos para eliminar de nossa linguagem expressões insidiosas como "empoderamento"? Até quando permitiremos a utilização abusiva de nosso genuíno e benéfico impulso à solidariedade, acreditando no discurso demagógico de líderes populistas?


Renato Sant'Ana é Psicólogo e Bacharel em Direito.

5 comentários:

Loumari disse...

¿Qué es realmente el Populismo?

Análisis político y conceptual sobre el término "Populismo", muy de moda en las tertulias políticas.

El concepto de “populismo” (o adjetivo “populista”) ha entrado en la escena política actual de una manera rápida y casi forzada. Esta palabra, si bien es usada asiduamente por los políticos, medios de comunicación o hasta ciudadanos de a pie, parece no tener una definición consensuada y, por lo tanto, su utilización puede dar lugar a confusión.

La formulación y utilización de palabras con varios significados es tema de interés para la psicología cultural y política, y por eso proponemos indagar dentro de las entrañas de este concepto tan ambiguo el cual ha llegado a ser usado (no siempre correctamente) tanto para designar un movimiento xenófobo cómo el “Front National” de Marine Le Pen o el partido de PODEMOS dirigido por Pablo Iglesias.

¿Qué es “Populismo”?

“Populismo”, entendido como una práctica política, deriva de la palabra latina populus que, como es fácilmente deducible, quiere decir pueblo. Curiosamente, “democracia”, formada por la raíz griega de dêmos también quiere decir pueblo. Según el sociólogo Gérard Mauger[1], el concepto de pueblo el cual se refiere la “democracia” es el cuerpo cívico en el conjunto de un estado-nación. Por el contrario, el pueblo que hace referencia al “populismo” se puede interpretar de dos maneras distintas, basándose ambas concepciones en diferentes representaciones mentales de la realidad. La primera, la versión correspondiente al prisma político conservador, hace referencia al ethnos antes que populus, donde su principal matiz reside en una lógica de darwinismo social. Por lo tanto, lógica xenófoba y excluyente, como si la cultura fuese un algo cerrado, bien delimitando y hasta cierto punto atemporal; además, pretende criminalizar a una clase política asentada en el poder.

Por el contrario, la segunda versión, más propensa a ser usada por los sectores políticos de izquierdas, no se fija en el darwinismo social, sino que considera el pueblo en su conjunto, sin diferencias salvo aquellas que intervienen en la división de clases. Es decir, según esta concepción el pueblo es el cuerpo vivo en el que se desarrolla la cultura, una confluencia de singularidades imposible de abarcar por un sólo marco explicativo. En lo político, es el pueblo desposeído por unas élites sobre-apoderadas que intentan amoldar el pueblo según sus intereses.

Loumari disse...

Populismo y Podemos (Pablo Iglesias)

A estas dos últimas conceptualizaciones propuestas por el sociólogo francés, se le podría añadir una cuyo uso predomina últimamente en los discursos de ciertos partidos políticos en el Reino de España. Estas características podrían añadirse en las dos propuestas del sociólogo. El “populismo”, utilizado predominantemente para designar la formación política PODEMOS (argumento utilizado Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español), tiene una connotación un tanto diferente a las definiciones antes propuestas y, por lo tanto, ciertamente incorrecta. El sustantivo parece denominar una práctica política compuesta de argumentos falaces cuya finalidad esté dirigida a la captación de un electorado en general (el pueblo) y, en definitiva, de poder. Esta definición se acerca más a la demagogia, pero salta la vista las similitudes con el “populismo” y la facilidad de mezclar una con la otra.


Por otra parte, Ernesto Laclau, politólogo y filósofo argentino, nos sugiere una definición que aglutina la división entre las dos visiones antes mencionadas:

“El populismo no es un término peyorativo. Sino más bien una noción neutra. El populismo es una manera de construir la política. Juega la base contra la cumbre, el pueblo contra las élites, las masas movilizadas contra las instituciones oficiales fijadas”.

Loumari disse...

Diferencias entre Populismo y Demagogia
Entendiendo el “populismo”
como una práctica política que conduce la interpretación de los problemas hacia los de arriba, es decir, contra unas élites político-económicas, no conduce inexorablemente a definir un discurso político como falaz (práctica extendida en el argumentario anti-PODEMOS). De hecho, si tomamos esta definición, “populismo” como una practica política falaz, podríamos llegar a denominar como populistas a la gran mayoría de partidos políticos del abanico español, sólo por el hecho de estar sujetos a la lógica del electoralismo en una democracia representativa.

Por el contrario, el “populismo”, como práctica política dirigida al llamamiento del pueblo contra sus élites, contribuye al intervencionismo político del ciudadano quiénes son (o deberían ser), en primera instancia, los responsables directos de una democracia. Los casos de corrupción, la política de confrontación cultural, los recortes del sector público… no dejan ya espacio para pensar en otra representación de la realidad fuera de la corrupción del sistema político actual y de quienes lo perpetúan.

Notas:
[1] Gérard Mauger es un sociólogo francés, director de investigación en el Centro Nacional de investigación científica (CNRS) en Francia y director adjunto del Centro de Sociología Europea (CSE).

Anônimo disse...

Essas três meninas "inocentes" da foto: uma não viu nada; a segunda não ouviu nada; a terceira nem fala nada. O que dizer de uma senadora que declara que a Lava Jato é a responsável por acabar com a política? Faltou complementar:... com a política do PT.
É cínica, debochada. Pra mim já seria motivo para perder o cargo.

Joma Bastos G P disse...

O "empoderamento" comunista coletivo teve um ponto de partida e tem um objetivo: cubanizar o país.
O analfabetismo generalizado, a profunda existência do analfabetismo funcional, a elevada taxa de violência existente, o empobrecimento de uma larga porcentagem da nossa população, teve origem na receita comunista-socialista soviética de Fidel Castro para colocar a nossa democracia de joelhos, que funcionou plenamente em Cuba e segue funcionando neste país, pois toda a nossa cultura, educação acadêmica e mídia estão minadas e corroídas pelo comunismo.
O único caminho para redemocratizar o Brasil é através da INTERVENÇÃO CÍVICA CONSTITUCIONAL e JÁ!
Ao conseguirmos expurgar todos os comunistas, socialistas e corruptos da governação do nosso país, chegaria a hora de ajudarmos os venezuelanos a expulsarem o Maduro e toda a corja comunista ditatorial da Venezuela. Um Brasil liberal é quem tem de comandar a América Latina, não deixando que Cuba implante um regime comunista-socialista neste lado do mundo.